Herramientas de accesibilidad

Skip to main content

Hay muchas cosas por hacer en la sociedad pero lo que hagas debes decidirlo tú

Julián Alonso Martín

Julián Alonso Martín está a punto de cumplir 80 años. Como casi todos los de su generación, trabajó muy duro; en su caso, dirigiendo empresas, en puestos de responsabilidad, durante muchos años. A los 63 se jubiló. Desde el principio, se planteó que su jubilación sería activa porque no quería quedarse sentado en el sofá todo el día. 

 Primero, se matriculó en la Universidad, a la vez que dio algunas clases a personas que trabajaban en empresas inmobiliarias, pero con escasa formación básica. Sin embargo, no fue hasta el año 1998, con el Congreso de Caridad y Pobreza celebrado en Sevilla, cuando entró de lleno en el terreno de la participación social. Su párroco le invitó junto a otras dos personas a participar en dicho Congreso y al finalizar les preguntó “qué se podría hacer en nuestro barrio para aplicar a la vida lo que habían aprendido en el Congreso”. El suyo, afirmó, “no es un barrio con la pobreza clásica de carecer de comida o vestido; pero la pobreza tiene caras muy diferentes. Luego, nos dimos cuenta de que había muchas viudas y decidimos organizarnos para trabajar por los demás y, especialmente, para tratar de paliar los efectos de la soledad en las personas mayores de nuestro entorno. Y creamos la asociación Tercera Porvenir… (Tercera, por las personas mayores y Porvenir, por el barrio sevillano donde se ubica)”. 

 “Yo sabía que podría organizar mi vida de jubilado haciendo muchas cosas que me gustan y, que dentro de casa, tengo muchas opciones como mis libros, mi ordenador, el ajedrez…” Es un experto en ajedrez “pero no juego hace más de cuarenta años”, nos dice. “Durante este tiempo, sin embargo, he escrito y publicado cientos de artículos sobre diferentes temas relacionados con el juego”. Pero entendía que sus motivaciones le empujaban a hacer algo nuevo, pensando en los demás. Se trataba de seguir siendo activos y útiles para la sociedad. Por eso, Tercera Porvenir es una asociación de personas mayores con una particularidad muy significativa ya que no se crea para buscar beneficios, actividades lúdicas o de entretenimiento para ellos mismos sino, en palabras de Julián, “para devolver o seguir dando a la sociedad lo que la sociedad nos ha dado a lo largo de nuestra vida laboral”. 

Desde sus inicios ha presidido dicha asociación, aunque en los últimos años no dejaba de plantear la conveniencia de que otra persona “más joven” ocupara su puesto, no sólo por razones de edad, sino por “higiene democrática”. Hace ya dos años que pasó el testigo a un nuevo presidente, aunque él continúa dentro de la asociación y como monitor de actividades entre las que se encuentra el “Taller permanente de gimnasia mental”. En este taller se hacen ejercicios relacionadas con las facultades mentales: memoria, razonamiento lógico, etc. Las quejas sobre nuestra memoria son las primeras que aparecen en las personas mayores. Si bien, nos dice Julián que “no hay buena o mala memoria, sino memoria entrenada o  memoria perezosa”. 

“La primera charla que doy cada año, cuando empezamos el curso, es sobre el envejecimiento activo. Les digo: Mirad “jovencitas” –casi todas las personas que van a su taller son mujeres mayores-, el envejecimiento no se puede evitar. De lo que se trata es de vivirlo y pasarlo de forma saludable y acorde con la edad. Porque la manera de evitarlo –refiriéndose a la muerte- es peor fórmula,” afirma entre risas.

Las clases de Julián nunca son aburridas. El primer semestre lo dedican a los olvidos cotidianos. “No sé donde he dejado las llaves, no encuentro el mando de la televisión. Es terrible, cuando una mujer está en el mercado y no sabe si ha apagado el fuego” dice seriamente. Para que no ocurran situaciones como ésta, en los talleres dramatizan y simulan todos los posibles olvidos del día a día, a la vez que hacen ejercicios para que no ocurran estos despistes.

En la segunda parte de estos talleres, “tratamos de ejercitar otras facultades mentales. Los ejercicios que hacemos son siempre sobre papel y utilizamos palabras, letras y números”. Los  ejercicios más complicados en una y otra área son los crucigramas y los sudokus. En su opinión los crucigramas son difíciles de hacer. “Porque para rellenarlo correctamente necesitas un mínimo de cultura y, al final, tienes que mirar las soluciones. En cambio los números, son universales y más objetivos. Y al hacer un sudoku, no tienes que mirar la solución. Lo único que debes repasar es que tu solución cumple con las reglas del juego”.

Además de este taller, su asociación organiza viajes y paseos culturales para conocer, por ejemplo, la riqueza arquitectónica y cultural de muchos pueblos de Sevilla o de otras poblaciones fuera de la provincia. Antes de cada excursión, Julián se documenta sobre las peculiaridades de las poblaciones que hay en el camino y durante el viaje va contando esas pequeñas anécdotas o historias de cada lugar. “Aunque”, explica, que “sólo durante el trayecto”,  pues el trabajo de guía local  se lo deja a los profesionales. 

Otra de las actividades que ha ofrecido Julián a los miembros de la Asociación es la llamada “De Puerta en Puerta”, unos paseos por la Sevilla de extramuros. Lo primero que hacen es quedar en un sitio para desayunar, y de esta manera, salvar la distancias que puede haber entre algunas personas participantes, todas de Tercera Porvenir, pero que quizás no se conocían con anterioridad “Yo les digo siempre: sentaos con quien no conozcáis, porque de lo que se trata es de acortar distancias con quienes no conocemos. Luego ya todos se mezclan”.

Julián disfruta del tiempo que dedica a sus clases. Asegura que “quien más provecho saca de la gimnasia mental soy yo. Porque he tenido que preparar cientos de ejercicios. Ellas, creo que también disfrutan de las clases: la mayoría,  repiten”.

Y hablando del envejecimiento activo, nos cuenta una anécdota que le pasó con un arquitecto, amigo suyo, quien empezó a estudiar un tema, poco importante para su profesión, de la Historia de España. “Yo le pregunté ¿Para qué te sirve eso que estudias? Y él me respondió: Para nada; por eso lo estudio: todo lo que he hecho en la vida hasta ahora, ha sido por una utilidad económica”. Y añade Julián: “Es, en cierta medida, lo que me motivó para hacer lo que hago. Siempre he estado trabajando y todo lo que hice era con una utilidad para mi familia o para mí. Y pensé, puedo hacer muchas cosas… en beneficio de otros; compartir todo lo que pueda ofrecer”.

Sin embargo, Julián, tiene una espinita clavada. Son las personas mayores desarraigadas de su ambiente. “Aquí viven matrimonios jóvenes que son o proceden de diferentes pueblos. Y el padre o la madre, se ha quedado solo en el pueblo, y han decidido traerlo aquí”. Asegura que estas personas están bien, porque tienen a sus hijos más cerca. Sin embargo, es posible que los hijos estén todo el día trabajando. Y Julián se pregunta: “Estas personas mayores sacadas de su ambiente ¿con quién hablan? ¿con quién salen? ¿con quién se comunican? Es muy difícil que ese hombre o mujer vuelva a encontrar la tranquilidad y la paz que tenía en su pueblo. Y eso es algo en lo que Tercera Porvenir todavía no ha hecho gran cosa. Es una asignatura pendiente”.

Julián, finaliza dando un consejo a todos los que quieren tener un envejecimiento activo ayudando a los demás. “Algunas personas me preguntan: Y yo, ¿qué podría hacer? Hay muchísimas cosas, pero yo no tengo que decírtelo a ti. Debes decidirlo tú mismo. Si acaso, tienes que ofrecerte, abrirte a las oportunidades; y luego, “aplicarte” a la tarea. Te irá bien a ti y a la sociedad: porque quien  más recibe es el que da. Siempre recibes más de lo que das”.

 Julián

 

Once historias de envejecimiento activo EMISOR